El poder de la Identidad – Sergio Perela – Movistar +

Hay veces que, metido en el fragor del directo y el cruce de órdenes y mensajes que me pasan por los oídos durante el #MultiLigaEndesa que hacemos cada domingo por la mañana para Movistar+, no escucho bien los razonamientos de los comentaristas de cada partido. Tened en cuenta que vamos hilando de una cancha a otra y cuando dejas que sean los conductores de cada cancha los que lleven la iniciativa, tú empiezas a echar un vistazo a estadísticas, a recibir las órdenes de realización y del editor y a mirar de reojo a las otras canchas para intentar que nada se escape.

Por eso, cuando consigues aislarte un poco y acoplar vista y oído para que ambos sentidos se queden en la misma cancha y cazas algo al vuelo, hay quien se extraña a tu alrededor y te mira como diciendo: ¿por qué no recoges ya y vas dirigiéndonos hacia otro destino? Y tú estás esperando porque interrumpir ese momento sería imperdonable. Y eso me pasó justo con Zan Tabak en un momento del Joventut vs Valencia Basket. Pinchamos la señal que nos llegaba de Badalona y justo entrábamos con la repetición de un mate de Conger que culminaba golpeándose el pecho en el lado del escudo para, a renglón seguido, recrearse la realización en las caras del público, los aplausos, los saltos de alegría. Firmaban la cuarta victoria consecutiva y Tabak, iluminado por el fulgor de los ojos de los seguidores de la Penya, comenzó a enumerar los pilares que hacen crecer cualquier proyecto.

Todo proyecto ha de saltar a la cancha con el respaldo de la estabilidad. Una condición que hace que un club tenga mayor capacidad para escoger jugadores y cuerpo técnico, porque la seriedad da firmeza, absolutamente necesaria para trabajar. Lo que pasa es que muchas veces, por no decir siempre, identificamos estabilidad en general con uno solo de sus apartados: el económico. Y eso no tiene porqué ser así, aunque en general las cosas suelen ir de la mano.

He visto muchos clubes

Sobre todo de fútbol y alguna aparición en otros deportes cuando los años del dispendio económico, fundarse sobre una buena cantidad de billetes y querer luego sembrar la semilla en cualquier población elegida quién sabe valiéndose de qué criterios. No funciona. Quizá pensemos que el dinero lo es todo y, efectivamente, te puede firmar jugadores que representen el espectáculo sobre el parqué pero, ¿de qué sirve si nadie vibra con ellos, si nadie aplaude? La estabilidad de un club depende en gran medida de su masa social. Un club bien arraigado en los sueños de los habitantes de una ciudad, un equipo que se perciba como parte de la idiosincrasia de una población, jamás desaparecerá. Sí, ya sé que con esta frase me estoy tirando un triple desde medio campo, pero para eso me han dejado este espacio.

Hablamos del Joventut

¿Puede desaparecer la Penya? Cerca ha estado. Esta misma temporada. Cuando peor iban las cosas deportivamente, cuanto peor lo pasaba Villacampa dejando un relevo dificilísimo para Morales, llegó la inyección del Ayuntamiento. Y, que nadie nos engañe, al consistorio le obliga el nombre y los colores de un club histórico a nivel nacional y emblemático de Badalona. Hubiera sido impopular no salir en ayuda. Se hubieran resentido los votos. ¿La respuesta? Victorias en momentos oportunos que dejan el descenso en manos de otros cuando hace un mes podíamos dar por desahuciados a los verdinegros.

El marrón lo tiene ahora Bilbao Basket

En esta ocasión la culpa no la tiene Miribilla, que siempre monta un ambiente de respaldo al equipo. Pero fijaos: los pilares del proyecto van saliendo y en los relevos que han venido sólo vemos detalles de personalidad y fuerza en Redivo. ¿Imagináis lo que hubiera pasado sin Mumbrú esta temporada? Pues la siguiente ya no está. Hay crisis de liderazgo, de piernas, de calidad y de identidad. Lo mismo que el Betis. Se firmó mucho jugador foráneo, sin experiencia en nuestra liga, sin relación con Sevilla. Gente que viene a construir primero para sí, que es lícito, y luego ya veremos sin un legado. Schilb es el único que parece querer cargar con la responsabilidad de ser el enlace con el público. Pero claro, el hombre no lleva ni un año aquí.

Sergio Perela: @sperela

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