LEYENDA NAVARRO por AC GREEN

Hace ya dos décadas, un puñado de imberbes nos abrían los ojos a los apasionados del baloncesto más allá de ACB y NBA. Eran chavales, desconocidos entonces, que iban creciendo poco a poco en su recorrido en el mundial junior de 1.999 en LISBOA. Estos chicos nos sonaban levemente de haber ganado el europeo y el torneo de Manheim, si bien, en aquella época, la información relativa a nuestras selecciones de base era muy limitada.

Estos chicos, valientes, en la final contra USA dieron una lección de competitividad, que sería el germen de lo que nuestra Selección senior ha ido demostrando año tras año, prácticamente desde entonces.

En ese partido, me sorprendieron especialmente Raúl López (clase, arrojo, da para hablar de él en otra entrada) y Juan Carlos Navarro.

Yo veía a Navarro y me preguntaba cuál era su posición de juego. ¿escolta? Aparentemente. Pero no encontraba ninguna similitud con los escoltas/aleros destacados hasta esa época. Los Epi, Sibilio, Margall, Villacampa, Iturriaga, Herreros etc tenían otras hechuras, más comunes, para un puesto común, entonces: típico alero tirador/penetrador de la época.

Navarro no era nada de eso. Era otra cosa. Era la improvisación, el no saber cuándo y cómo iba a lanzar. Si en carrera o parado. O entraba tras paso cambiado,

A esa distancia maldita en el tiro entre la media distancia y la entrada a canasta, Navarro creó un nuevo rango de tiro aderezado y decorado con gran diversidad de fórmulas de finalización. Y esto lo veía en la TV en esa final y no me dejó indiferente.

Desde ese momento de gloria bendita de nuestros junior de oro, el seguimiento a Navarro me permitió darme cuenta de que era un jugador único, inigualable e inimitable.

Desde ahí, con la compañía de nuestro ilustre Gasol y con todo ese grupo de excepcionales e competidores que acompañaron a nuestra selección hasta fechas actuales, Navarro fue punto de ebullición a la élite para nuestro baloncesto.

Navarro ha asesinado materialmente múltiples aros rivales desde esa época con dedicación, alevosía, nocturnidad, clase y dando ejemplo. Desde el trabajo duro, la humildad y el saber estar. Su fidelidad a su equipo ha sido incuestionable y rotunda salvo ese paseíllo que se dio por la NBA para dejar claro quién era él y que en ese mundo hubiera brillado igualmente.

Dicha fidelidad se acerca a su final deportivo, clave en toda estrella en ciernes de colgar las botas en su transición a otra vida diferente, lejos del sudor del entrenamiento diario y la competición a alto nivel.

Es una transición dura. Cierto. Navarro estará pensando en ello, al igual que su club.

Por todo lo que nos ha dado Navarro durante tanto tiempo, sería de agradecer que se le dé la oportunidad de decidir cuándo y cómo se retira. Antes o después, de forma gradual o repentinamente. Y su experiencia debe ser aprovechada en el futuro próximo para hacer crecer a su club gracias a su sabiduría innata de este deporte.

Porque Navarro es LEYENDA viva y le debemos tanto todos los aficionados a este deporte que le debe ser recompensado como se merece.

 

Aunque a mí me gustaría disfrutarle un año más en las canchas. Si él quiere.

 

NAVARRO, eres LEYENDA

 

Gracias por todo

 

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