Formación de Jugadores en la Etapa de Iniciación – MARIA IRAZAZABAL GARCÍA

Tras 11 años de haber metido el hocico en varias categorías, la que más ilusión me ha hecho siempre ha sido la de la etapa de iniciación: me resulta más dinámica, más suelta y menos sujeta a parámetros estrictos de enseñanza.  Puedes dar rienda suelta a tu imaginación y crear millones de ejercicios divertidos sin que tengas esa auto presión de que quizá no estás aprovechando el tiempo al máximo; sabes que todo lo que hacen, por tontería que pueda parecer, les ayuda a aprender y avanzar.  Y además para mí, que necesito ver resultados casi de forma inmediata, es la etapa en la que la evolución se aprecia más rápidamente.

En esta primera entrega, empezamos por Babybasket, que aunque no se le da importancia, la tiene, pues la calidad de la competición en benjamín ha crecido desde que los clubes están apostando por esta nueva categoría.

Primer día de “entrenamiento”, y lo entrecomillo porque nos van a venir niños que es su primera actividad deportiva; estos son más parados y no se despegarán de la persona que venga a traerles, les costará más arrancar.  Luego hay otros más inquietos que ya se meten en pista deseando copiar lo que han visto a sus mayores, pero a todos les encanta decir que tienen “entrenamiento”, y no deja de ser un entrenamiento con sus objetivos y planificación detrás.

Una de las cosas que siempre me ha funcionado ha sido tener balones para todos. Un balón hace maravillas, no les hace falta hablar ni que les hablen.  Toda su timidez, corte, vergüenza, se acaba cuando pueden empezar a correr botando… hay alguno que se pone a dar patadas al balón.  Aaron, uno de mis babies, me pedía una portería en cada uno de los entrenamientos.

Una vez que ya se han soltado y les tengo de un lado para otro botando, ya me encuentro cómoda para ponerme seria y hablar de normas. Si lo haces sin tener el ambiente a tu favor, corres el riesgo de abandono y que lloren o se te vayan al banquillo.  Respecto a las normas a esta edad, permito mucho juego, pero soy muy seria, no me preocupa cierta dureza… los niños necesitan reglas, porque se sienten más seguros, aunque sólo sea para incumplirlas, pero les da confianza y seguridad.  No temáis ser estrictos, siempre con cariño, pero ser estrictos en su cumplimiento, creedme que lo agradecen.

Algunas de estas normas básicas pueden ser:

  • Pedir puntualidad, no es serio llegar tarde a los entrenamientos… lo malo es que no depende de ellos llegar a tiempo.
  • Mantener silencio mientras el entrenador habla, es casi el más importante, tampoco se bota el balón en este momento.
  • Si digo ¡venimos!, cojo mi balón y corro para escuchar al entrenador
  • No se dan patadas al balón.
  • Las chicas siempre con el pelo siempre recogido.
  • No se cuela uno en la fila, se respeta al compañero durante el ejercicio. En este punto, como todo en la vida, alguna vez me ha asaltado la duda.  Si dejas que el compañero más rápido adelante al lento, ganas velocidad y repetición, pero desmotivas al lento.  Yo prefiero que esperen su turno, cada uno se merece su momento de concentración y realización del ejercicio y yo, como entrenadora, puedo corregir mejor.
  • Hay que empezar a hablarles de la uniformidad y el calzado y la importancia de la hidratación (cada uno su propia botella)
  • Se dejan las cosas en el banquillo o fuera de la pista de forma ordenada, no se tiran y que caigan de cualquier forma

Y así… lo que se os ocurra, os he puesto las que para mí son más importantes.

Mis entrenos están plagados de juegos, cada vez que percibo aburrimiento, cambio de tercio pero no de objetivo, lo trabajo de otra manera.  Todo lo convierto en juego y siempre todos con balón, que es lo que más les gusta, la sensación de no haber parado de “entrenar con balón”.  Me gusta desarrollar la imaginación añadiendo balón a todo juego infantil de patio de recreo.

Trabajo la competición, la intento hacer muy muy sana.  Hay aplausos para el que lo intenta, para el que trabaja, para el que se esfuerza.  Hay abrazos para el que llora, hay risas.  No paro de animar, me dejo la voz y les nombro constantemente, con atención personalizada, aunque sean 15 jugadores.  Sólo digo cosas positivas, y lo negativo lo convierto en positivo, sólo por el hecho de haberse esforzado, merece nuestro empuje y aliento.  Mis palabras son siempre de ánimo y cariño, estoy formando.  Estoy muy pendiente de las filas; cualquier atisbo de mal rollo lo corto de inmediato.  Para mí resulta muy motivador ver a los niños salir corriendo del coche de sus padres, deseando entrar en pista, coger el balón con su nombre y ponerse a entrenar.

Siguiente entrega…”La adaptación de los progenitores al compromiso de sus entrenamientos en la etapa de Baby”…

María Irazazabal García

3 años Baby, 5 en Benja, 4 en alevín, 2 Infantil, 1 cadete en Baloncesto Torrelodones

Coordinadora de mini año 2017 en el Club Baloncesto Torrelodones

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