#YOYASOYENTRENADOR: ¿APRENDEN LOS VETERANOS? – Santiago Maeso

¿APRENDEN LOS VETERANOS?

Parto de la base de que el término “veterano” merece el mayor de mis respetos. Y me refiero a él como a cualquier jugador@ ya experimentado y curtido en mil batallas. No es cuestión de edad, muchas veces, es cuestión de madurez deportiva.

El título obedece a una premisa en el baloncesto de formación, donde PARECE que el desarrollo evolutivo-formativo del jugador se centra, sobre todo, en sus años mini, infantil y cadete, principalmente y, algo menos, en junior. Es una tendencia acorde con los tiempos actuales donde la información es fulgurante en el tiempo y los plazos se acortan en todos los niveles. Queremos que los niñ@s aprendan a leer correctamente, otro idioma, a dominar un instrumento, a manejar instrumentos tecnológicos muy rápidamente. Esto es extrapolable al baloncesto, la evolución del jugador@ la reducimos a esos años antes mencionados. Y queda la sensación de que el que no destaca o ha aprendido lo suficiente en los primeros años, no tiene “recorrido”.

Esta palabra es perversa y más cuando la utilizamos para definir a un jugador en formación. Precisamente, lo bonito de este deporte es el camino, el recorrido, lo andado y vivido durante el aprendizaje, las experiencias vividas y los compañer@s compartidos. Puede haber un fin o objetivo en cada caso visible, pero lo que de verdad importa es este recorrido, no el otro “recorrido”.

Hay múltiples ejemplos de jugador@s a los que hemos visto progresar en su juego a edades menos tempranas. No voy a pararme a enumerar todos los que hay y que se nos pueden ocurrir en una pensada rápida, si bien es cierto, la sociedad actual busca encumbrar rápidamente y bajar del pedestal con la misma o mayor celeridad. Y esto viene a raíz de la celeridad con la que se buscan héroes y villanos hoy en día.

El baloncesto de formación es un proceso lento. Primero, buscamos inacular el gusanillo por el deporte, después empezamos a dar pasos en el dominio técnico y, poco después, del resto de aspectos globales. Para este trabajo, generalmente, hace falta el trabajo de varios entrenador@s a lo largo del tiempo. Por tanto, al haber varias personas involucradas en ese trabajo, debemos pensar siempre en qué es lo mejor para la evolución del jugador@, sentando las bases para que el próximo entrenador que retome el trabajo vea esa base creada suficientemente sólida.

Muchas veces, ésto entra en conflicto con el resultado a corto plazo, pero no hay que dudar, lo importante es la evolución de todos los jugadores individualmente y como grupo.

Si la base creada es suficientemente sólida, el jugador progresará con mayor facilidad y tendrá esa inquietud por aprender siempre. El hambre de aprender no depende de la edad: es eterna.

Por tanto, un veterano con hambre de aprender, siempre lo hará. Si quiere dominar un nuevo movimiento, trabajará para ello. Si se fija en un detalle técnico que le guste con 35 años y trabaja para dominarlo ¡¡¡enhorabuena¡¡¡ tiene esa sensación en el cuerpo que te permite disfrutar del baloncesto siempre.

Entrenador@s: no cerremos puertas al aprendizaje eterno. Olvidemos la edad de nuestros jugador@s y no etiquetemos y empaquetamos su progreso. Un jugador con hambre SIEMPRE aprende.

Muchas gracias por vuestra atención.

Santiago Maeso

#yoyasoyentrenador

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